Iglesia de la Vera Cruz de Segovia

Situada a poca distancia al norte de la ciudad de Segovia, en la ladera que asciende hacia el arrabal de Zamarramala, se alza la iglesia de la Vera Cruz, un templo de excepcional origen templario aunque Investigaciones modernas señalan que fue construida por la Canónica del Santo Sepulcro de Jerusalén

Es posiblemente el más completo ejemplar que se conserva en Europa de templo construido con un edículo central en torno al cual gira la nave circular.

Este tipo arquitectónico, con precedentes en los baptisterios romanos de los primeros siglos del cristianismo, se hizo habitual en las construcciones edificadas por las distintas órdenes fundadas por los cruzados en Palestina.

El origen de esta corriente pudiera hallarse en la Mezquita de la Roca y la Basílica del Santo Sepulcro, ambas en Jerusalén. Los templarios, tras establecer su sede inicial en aquella Mezquita, adoptaron este tipo constructivo en sus iglesias de París (Francia) y Tomar (Portugal).

Originalmente llamada Santo Sepulcro, el templo adoptó el nombre de la Vera Cruz tras la entrega de la reliquia del «Lignum Crucis» por parte del papa Honorio III entre 1216 y 1227.

Historia:

Siglos XIII – XIV. Origen templario y transición al Santo Sepulcro.

La fecha de construcción del templo está inscrita en una lápida empotrada en el arco sur del edículo, datada el 13 de abril de 1208 (era hispánica 1246):

En ella se lee:

HEC SECRA: FUNDANTES:

CELESTE: SEDE: LOCENTUR:

ATQUE: GUBERNANTES: IN: EADEM:

CONSOCIETUR: DEDICATIO:

ECCLIE: BEATI: SEPULCRI: IDUS:

APRILIS: ERA: M: CC: XL: VI:

«LOS FUNDADORES DE ESTE TEMPLO SEAN COLOCADOS EN SEDE CELESTE Y LOS QUE LO GOBIERNAN LES ACOMPAÑEN EN LA MISA, DEDICACIÓN A LA IGLESIA DEL SANTO SEPULCRO EN LOS IDUS DE ABRIL, ERA 1246 (13 DE ABRIL DE 1208)».

Paso a la Orden de San Juan (Orden de Malta): Tras la disolución de las órdenes de Tierra Santa y la reorganización de sus encomiendas, el templo pasó a manos de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. Los caballeros sanjuanistas la utilizaron durante siglos para sus actos religiosos y velaciones de armas.

Parroquia de Zamarramala: La iglesia sirvió como parroquia del vecino barrio o arrabal de Zamarramala durante varios siglos, hasta 1692. En ese año se trasladó la sede parroquial (y posteriormente la reliquia del Lignum Crucis, por motivos de seguridad tras varios intentos de robo) a la iglesia de la localidad.

Decadencia: Tras la desamortización en el siglo XIX, la iglesia sufrió un progresivo abandono e incluso llegó a utilizarse como pajar.

Declaración y restauración: Fue declarada Monumento Nacional en 1919. En 1951, la gestión del templo fue devuelta a la Orden de Malta, que se encarga de su conservación, restauración y custodia.

El Estilo arquitectónico del edificio corresponde al empleado en el periodo de transición Románico al Gótico.

Los caballeros de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén titulada de Rodas y de Malta celebraban frecuentemente en ella sus oficios y funciones religiosas a lo largo del año. Eran especialmente notables los oficios del Viernes Santo y la procesión nocturna, ascendiendo por el camino de Zamarramala a la luz de las velas, con los caballeros revestidos de sus negros hábitos de coro.

La Orden de Malta:

La Orden de Malta es una institución religiosa católica, de carácter militar hospitalario y de tradición nobiliaria.

Tiene su origen en 1113, cuando el Beato Gerardo la instituyó bajo la advocación de San Juan Bautista sobre un hospital fundado en Jerusalén en 1088 por mercaderes napolitanos, con el fin de socorrer a los peregrinos cristianos de toda Europa.

Sus miembros eran caballeros con votos religiosos, monjes y soldados al mismo tiempo que, tras atender sus deberes hospitalarios, luchaban militarmente contra los musulmanes en Palestina. Con la caída del Reino de Jerusalén, y tras breves estancias en Acre y Chipre, la Orden se estableció en la isla de Rodas en 1309. Tras un penoso asedio turco en 1522, pasaron en 1530 a la isla de Malta por donación del emperador Carlos V.

Protegidos por una poderosa escuadra, continuaron su labor asistencial y su lucha contra los turcos, participando en acciones navales como la célebre batalla de Lepanto (1571). Tras la pérdida de Malta en 1798 a manos de Napoleón, la Orden se instaló en Roma.

Hoy en día, es el único sujeto soberano sin territorio reconocido por el derecho internacional, formado por unos quince mil miembros dedicados a la asistencia y al perfeccionamiento espiritual.

Las vistas desde el paraje de la Vera Cruz del Alcázar y la ciudad de Segovia son espectaculares.

Junto a la entrada hay una losa con la inscripción C.T. junto a una cruz, según recoge la tradición, la losa que cubre la tumba es la de un Caballero Templario muerto defendiendo la iglesia.

Sin embargo no he encontrado ninguna fuente académica o arqueológica que confirme esa interpretación ni que identifique al supuesto caballero.

Al acceder al tempo, lo primero que llama poderosamente la atención son las históricas banderas de la Orden de Malta y de las diferentes «lenguas» en las que tradicionalmente se divide:

  • Bandera del Estado de la Soberana Orden de Malta.
  • Bandera de la Orden y Religión de San Juan de Jerusalén.
  • Bandera de la lengua del Delfinado de Auvernia.
  • Bandera de la lengua de Italia.
  • Bandera de la lengua de Inglaterra.
  • Bandera de la lengua de Castilla y León.
  • Bandera de la lengua de Alemania.
  • Bandera de la lengua de Aragón y Navarra.
  • Bandera de la lengua de Francia.
  • Bandera de la lengua del Reino de Jerusalén.

Ábside central: Presidido por una valiosa talla del Cristo Crucificado del siglo XII

Ábside lateral izquierdo (Capilla del Sagrario): Alberga la imagen de San Juan Bautista, patrono de la Orden de Malta.

Ábside lateral derecho: Acoge una imagen románica de la Virgen de la Paz.

Capilla del “Lignum Crucis”: Espacio donde se veneró durante siglos la reliquia de la Vera Cruz, adornado con los escudos de los comendadores de la Orden de Malta.

Por toda la iglesia podemos encontrar cruces de la Orden de Malta y cruces páteas de origen Templario.

Retablo de la Resurrección: Pieza de escuela castellana fechada en 1516 con escenas de la vida de Cristo, que en su día estuvo colocada en el ábside central.

La Torre es visitable, la escalera es estrecha, si sois pequeñitos como yo, entraréis justitos.

!!!Las vistas desde la Torre son simplemente espectaculares!!!

Vamos a lo mas especial de esta iglesia.

Edículo central: Se accede a su piso alto mediante una doble escalera adosada.

Su diseño tiene precedentes en los antiguos bautisterios romanos y en los templos que levantaron las órdenes de cruzados en Tierra Santa, inspirándose en monumentos de Jerusalén como la Mezquita de la Roca y la Basílica del Santo Sepulcro.

Los Caballeros Templarios adoptaron esta forma constructiva para sus iglesias en ciudades como París, Tomar (Portugal) y, por supuesto, Segovia.

Está cubierto por una cúpula califal similar a la de la iglesia segoviana de San Millán y contiene un altar con decoración mudéjar; este espacio era empleado por los caballeros para velar las armas antes de su cruzamiento.

El piso inferior cuenta con cuatro accesos de arco apuntado orientados a los puntos cardinales y se cubre con una bóveda de crucería.

La leyenda de los cuervos:

Cuenta la tradición segoviana que, en una noche oscura de la Edad Media, los caballeros se reunieron en la nave circular de la iglesia de la Vera Cruz para velar en silencio el cadáver de uno de sus hermanos caídos. Era una guardia sagrada y solemne que exigía la máxima devoción, pero el cansancio de las vigilias terminó por vencer a los encargados de custodiar el cuerpo, quienes se quedaron profundamente dormidos en la penumbra del templo.

Aprovechando el descuido y el silencio de la noche, una bandada de oscuros cuervos coló sus sombras por las vanos del recinto. Atraídos por la penumbra, se abalanzaron sobre el féretro y profanaron con sus picotazos el rostro y el cuerpo del caballero difunto.

Al despertar y descubrir la dantesca escena, el Comendador, lleno de ira y consternación por la afrenta cometida contra su hermano de armas y la profanación del sagrado recinto, se alzó en mitad del templo.

Con voz firme y levantando su espada sobre la nave, lanzó una terrible maldición sobre las aves agoreras, condenándolas a no volver a pisar jamás las piedras de la iglesia ni a cruzar el cielo sobre sus tejados.

Desde aquel fatídico instante, asegura la leyenda que un halo de misterio envuelve al santuario: por más que los grajos y cuervos sobrevuelen los campos que ascienden hacia Zamarramala, ninguno de ellos osa jamás posarse sobre las torres ni las cúpulas de la Vera Cruz.

También cuenta la leyenda que hace alguna década, un caballero procedente de la antigua Mayrit, en un acto de pillería, intentó encerrar al guardián del templo, pero éste le descubrió y le maldijo, condenándole a tener que adquirir por siempre el último modelo de cámaras y objetivos que saliesen al mercado.

Fuentes: Folleto de la Orden de Malta España, Wikipedia.

El equipo utilizado fue:

Cámaras: Nikon Df – Nikon D300
Objetivos: Nikkor 20-35 f2.8- Nikkor 14-24 f2.8 – Nikkor 28-70 f2.8.
Filtro: B&W GND suave.

Castillo de Peñíscola

Erigido sobre un imponente istmo rocoso que se alza a 64 metros de altitud sobre el nivel del mar en la provincia de Castellón, el Castillo de Peñíscola se proyecta como una península fortificada.

Declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico-Artístico, ostenta un título absolutamente excepcional, junto a Roma y Aviñón, Peñíscola es una de las tres sedes pontificias reconocidas en el mundo occidental.

Su colosal arquitectura exterior esconde una de las fortalezas templarias mejor conservadas de todo el continente europeo.

Su orografía, conectada a la costa tan solo por un estrecho itsmo de arena que históricamente quedaba cubierto por el oleaje durante los temporales, convirtió a este promontorio en una plaza inexpugnable y en centro de poder político, religioso y militar a lo largo de los siglos.

Historia:

Siglos IV a.C. – XII d.C. De Quersónesos a la Baniskula islámica.

Desde la Antigüedad, la estratégica silueta del peñón atrajo a los grandes navegantes del Mediterráneo. Navegantes fenicios y griegos utilizaron esta prominencia rocosa como puerto natural de escala en sus rutas comerciales, bautizándola con el nombre de Quersónesos, vocablo griego que se traduce literalmente como «península».

Durante la dominación romana, el asentamiento mantuvo una intensa actividad marítima y comercial. Con la posterior llegada de las tropas musulmanas a la península ibérica, la plaza se transformó en la fortificada y próspera Baniskula.

En 1124 nació allí Mohamed ben San, Aben Mardanis (conocido como el Rey Lobo), quien gobernó un estado independiente en el levante y sureste peninsular.

La ciudad andalusí creció al abrigo de sus defensas hasta que, en el año 1233, en la Reconquista, el rey Jaime I de Aragón logró su rendición pactada mediante una capitulación pacífica que garantizó el respeto a los bienes, leyes y costumbres de la población local.

Siglos XIII – XIV. La fortaleza templaria y la Orden de Montesa.

El destino arquitectónico cambió de forma radical en 1294, cuando el rey Jaime II de Aragón otorgó la plaza de Peñíscola a los caballeros de la Orden del Temple a cambio de la ciudad de Tortosa.

Bajo la dirección del Maestre Berenguer de Cardona, los caballeros templarios acometieron la tarea de erigir una gran fortaleza de piedra caliza.

En un periodo de apenas trece años (1294-1307), levantaron la mayor parte de la estructura, empleando las técnicas defensivas importadas de sus campañas en Tierra Santa.

Tras la disolución de la Orden del Temple decretada por el papa Clemente V en 1312, la propiedad y custodia del castillo pasaron a manos de la Orden de Montesa.

Durante el siglo XIV, los freires de Montesa mantuvieron la guarnición, ampliaron las defensas perimetrales y consolidaron la fortaleza como el gran baluarte defensivo de la corona aragonesa frente a las incursiones marítimas.

Siglo XV. La Sede Pontificia y el indomable Papa Luna.

El capítulo más célebre de la fortaleza se escribió a partir de 1411.

En pleno Cisma de Occidente, la Cristiandad se dividió entre varios papas rivales, el aragonés Pedro Martínez de Luna, conocido como el Papa Luna o Benedicto XIII, fijó su sede pontificia en el Castillo de Peñíscola.

Convertida en sede papal, la fortaleza templaria se transformó en sede pontificia. A pesar de ser excomulgado y despojado de sus títulos por el Concilio de Constanza, Benedicto XIII se mantuvo inamovible en su legitimidad apostólica hasta su muerte en 1423, convencido de ser el único papa verdadero.

Su tenacidad dio origen a la célebre expresión popular «mantenerse en sus trece».

Al fallecer, los cardenales afines celebraron un cónclave en las dependencias del castillo y eligieron a Clemente VIII, quien finalmente abdicaría en 1429, poniendo fin definitivamente al Gran Cisma de Occidente.

Siglos XVI – XIX. De los baluartes de Felipe II a la Guerra de la Independencia.

Con la irrupción de la artillería pesada en el siglo XVI y la amenaza de los corsarios berberiscos que asolaban el levante español, el rey Felipe II encomendó ingeniero militar italiano Giovanni Battista Antonelli la modernización de las defensas.

Antonelli proyectó los baluartes renacentistas adaptando el castillo medieval a los nuevos requerimientos de la guerra moderna.

En 1812, durante la Guerra de la Independencia las tropas napoleónicas bajo el mando del general Suchet ocuparon la fortaleza.

Dos años más tarde, en 1814, el castillo sufrió un devastador bombardeo por parte de las fuerzas aliadas españolas para lograr su reconquista, causando severos daños en las murallas medievales y en varias dependencias del palacio pontificio.

Siglo XX – Actualidad. Restauración y escenario cinematográfico.

Al perder su valor estratégico defensivo a finales del siglo XIX, la plaza militar fue desarticulada y el monumento pasó a depender de la Diputación Provincial de Castellón, institución que emprendió un plan de restauración y conservación que se prolonga hasta nuestros días.

Su inconfundible silueta recortada contra el mar ha seducido al séptimo arte.

En 1961, el director Anthony Mann convirtió Peñíscola en la Valencia medieval para la superproducción Hollywoodiense El Cid, protagonizada por Charlton Heston y Sophia Loren.

Más recientemente, en 2015, la fortaleza y sus murallas renacentistas acogieron el rodaje de la serie Juego de Tronos, transformando el castillo en los escenarios de la ciudad imperial de Meereen, también se ha rodado algún capítulo de la maravillosa serie española el Ministerio del Tiempo.

Descripción y Arquitectura:

Materiales: Está edificado íntegramente con piedra de sillería labrada a mano, lo que le confiere una solidez extrema y un aspecto sobrio.

La Fachada Principal: Presenta una severa portada románica con un arco de medio punto. Sobre ella destaca el escudo esculpido de la Orden del Temple y de los maestres que dirigieron su construcción (Fray Berenguer de Cardona y Fray Arnaldo de Banyuls).

Patio de Armas y zona palaciega.

El Patio de Armas constituye el corazón del complejo militar.

Desde este espacio central, descubierto, se distribuyen y organizan los accesos a las diferentes estancias palaciegas y de servicio.

Conserva su histórico empedrado de piedra de rodeno y ofrece un impresionante mirador natural al mar Mediterráneo.

Salón Gótico.

El Salón Gótico es una de las estancias más imponentes del castillo. Cubierto por una bóveda de cañón apuntada, servía como salón de recepciones y audiencias papales durante el pontificado de Benedicto XIII.

Las estancias del Papa Luna.

Anexas al templo se conservan las estancias privadas de Benedicto XIII:

El Estudio Papal: estancia luminosa dotada de grandes ventanales con vistas directas al horizonte marino.

La Biblioteca Papal: espacio legendario que llegó a custodiar una de las colecciones de códices y manuscritos más valiosas de la Europa medieval.

El Dormitorio Papal: una estancia pequeña, extremadamente austera y desprovista de adornos superfluos, fiel reflejo del carácter del pontífice.

El equipo utilizado fue:

Castillo de Montalbán

El castillo de Montalbán está ubicado en el municipio español de San Martín de Montalbán, cerca del santuario visigodo de Santa María de Melque.

Se erige sobre un escarpe de entre 80-100 metros de profundidad cortado por el arroyo Torcón.

Castillo de Montalb‡án
Castillo de Montalb‡án

Este castillo es una de las fortalezas más antiguas situadas en la orilla izquierda del río Tajo. Originalmente, se encontraba una alcazaba musulmana, construida en el siglo X, que tras la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085 fue reformada y ampliada.

En 1209, la alcazaba pasa a ser propiedad de Alfonso Téllez de Meneses, quién irá transformando paulatinamente la primitiva alcazaba en una incipiente fortaleza.

De él, pasó a la Orden de Monfrag, quien la tuvo en propiedad muy pocos años, hasta que llegó a manos de la Orden del Temple en 1221.

En 1308 volvió a manos de la Corona, siendo propiedad del rey Fernando IV; de él pasó a su hijo Alfonso XI quien lo cede en 1329 a un gran vasallo suyo, llamado Alfonso Fernández Coronel, quién va a gastarse una gran cantidad económica para reformar la fortaleza defensivamente.

De Alfonso Fernández Coronel, pasaría a ser propiedad del rey Pedro I, quien lo tuvo en su poder hasta 1369. Después, lo obtendría la hija de Alfonso Fernández Coronel, María Coronel, quien lo cede a su sobrino, el infante don Fernando en 1409.

El infante don Fernando, se convirtió en 1412, por mediación del Compromiso de Caspe, en Fernando I rey de Aragón y de él pasó a su mujer, la reina de Aragón, Leonor de Alburquerque. De ella, fue propiedad de su hija, María de Aragón, quien en 1437, por orden de su marido, el rey Juan II, es obligada a vendérselo a Álvaro de Luna.

Del valido de Juan II, pasará a manos de Juan de Luna y tras éste, pasó a su madre, Juana de Pimentel, que es obligada en 1462 a vendérselo al rey Enrique IV y éste a su primer valido, Juan Pacheco.

El marqués de Villena, tres años antes de su muerte, se lo entregó a su tercer hijo, Alonso Téllez Girón, cuya familia, por orden del rey Felipe II, obtuvo el título de Duques de Osuna y Condes de la Puebla de Montalbán, quienes son sus actuales propietarios.

Castillo de Montalb‡án
Castillo de Montalb‡án

Juan ll quedó sitiado en el castillo por las tropas del infante don Enrique a finales de noviembre de 1420. Tras un breve sitio, las tropas del infante levantaron el asedio y se marcharon por la más que probable llegada de las tropas de su hermano Juan II de Aragón que se aproximaba con un ejército de más de 1500 soldados desde Olmedo.

El castillo de Montalbán es el más robusto, extenso y fuerte de todos los castillos de la provincia de Toledo.

El acceso al interior del castillo se realiza por dos puertas protegidas por enormes torres albarranas de planta pentagonal, con esbeltos arcos apuntados de más de diez metros de altura en la clave, y tres postigos muy disimulados, construidas con mampostería y ángulos de sillares.

Castillo de Montalb‡án
Castillo de Montalb‡án
Castillo de Montalbá‡n
Castillo de Montalbá‡n
Castillo de Montalb‡án

Ambas torres albarranas están suspendidas sobre el camino de ronda, y aunque son similares, la de la izquierda es maciza, mientras que la de la derecha, en mejor estado de conservación, alberga salas con habitaciones.

Castillo de Montalb‡án
Castillo de Montalb‡án
Castillo de Montalbá‡n
Castillo de Montalb‡án

El castillo ocupa un lugar sumamente extenso, ocupando una superficie aproximada de 16.500 metros cuadrados.

Castillo de Montalbá‡n
Castillo de Montalbá‡n
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Castillo de Montalb‡án

El castillo sólo se puede visitar mediante visitas culturales los fines de semana por orden de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha y Patrimonio.

Óscar Luengo, que es el guía autorizado de la casa de Osuna para el castillo os explicará con pasión todos los secretos: Historia, Arquitectura militar medieval y Leyendas populares, siendo una actividad extremadamente recomendable.

Podéis contactar con él en el teléfono: 627562921 y en Facebook, «Visitas Guiadas al castillo de Montalbán».

Grupo de visita
Oscar Luengo

Quiero dar especialmente las gracias a mi amigo Francisco Javier porque sin su ayuda, este reportaje se habría quedado cojo y a Óscar Luengo por sus correcciones.

El equipo utilizado fue:

Cámaras: Nikon FM2.

Objetivos: Nikkor 24 f2 AIS y Nikkor 50 f1.2 AIS.

Películas: Adox HR-50 y Adox Silvermax 100.

(Os animo a descubrir que película es en cada foto).

Filtro: B&W 52mm, degradado suave.

Fuente: Wikipedia y Óscar Luengo, guía autorizado de la casa de Osuna para el castillo.